La ensoñación es otra cosa…
Yo me adorne de mil noches plateadas, recuerdas?
Yo ardí y renací detrás de las montañas que auguraban paraíso.
Yo puse la otra mejilla un millón de veces.
Ancestral déjà vu que no nos deja, ni nos dejará.
El tiempo es mío.
Yo soy.